Instantes antes de rendirse al sueño,
cuando la consciencia duda
entre dormir y estar despierta,
en un finísimo lapso de tiempo,
un escalofrío recorre todo su cuerpo,
erizando el vello, y atrapando un oscilante
pensamiento, intuición, la imagen,
de ser una marioneta inteligente,
gobernada por las manos de un
despreocupado e inmaduro niño,
que cambia y dicta reglas,
de sus juegos, que llamamos vida,
con el muñeco que prefiera jugar.
Y, pasado ese fugaz instante,
duerme, sueña, descansa; pero,
también yace indefenso, por un tiempo,
a sus peores pesadillas y miedos.
¿Soñarán las marionetas... que piensan?.
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